La historia de nuestra institución está profundamente marcada por un compromiso inquebrantable: ofrecer educación de calidad, cuidado y bienestar integral a la primera infancia en Chile. Este noble objetivo ha persistido y perdurado, en diversos contextos, administraciones y desafíos, siempre con el mismo propósito: situar en el centro a las niñas y los niños, ciudadanas y ciudadanos, sujetos de derechos cuyo desarrollo integral debemos garantizar como sociedad.
En este contexto, el juego adquiere un rol central en la educación inicial. Es en el acto de jugar donde se conjugan elementos esenciales para un desarrollo pleno: niñas y niños son protagonistas de sus aprendizajes; docentes y equipos educativos comprometidos diseñan experiencias significativas y pertinentes; espacios educativos seguros, estéticamente adecuados y protectores potencian la creatividad de la niñez; y comunidades educativas activas, conformadas por familias, agentes y redes, aprenden y reconocen la importancia del juego como motor de aprendizaje y desarrollo.
Es en el juego donde «se juegan» las bases para un presente y un futuro sólidos. A través de actividades lúdicas, niñas y niños despliegan todo su ser y, en ello, desarrollan habilidades fundamentales para la vida que les permiten explorar y desarrollar competencias relativas al pensamiento lógico-matemático, el lenguaje y la curiosidad científica. También aprenden valores como la tolerancia, la empatía y la amistad, y construyen así una formación integral que les permite ser personas íntegras, entusiastas y preparadas para contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.
El enfoque de este nuevo número de Niñez Hoy no sólo es especialmente relevante, sino que también refleja uno de los pilares que guían nuestro quehacer institucional. Esta revista, con su periodicidad semestral y su compromiso con el acceso abierto al conocimiento técnico-pedagógico y científico, constituye un espacio de reflexión, divulgación y debate que enriquece las prácticas educativas.
Agradezco profundamente a todos los autores y autoras que, con sus valiosos artículos, han contribuido a este número, así como a los jardines infantiles que han compartido sus experiencias y aprendizajes. También quiero reconocer al equipo que hizo posible esta nueva publicación, cuya dedicación y profesionalismo han permitido dar vida a un quinto volumen y a hacer que la JUNJI, nuestra JUNJI, siga creando pensamiento sobre educación inicial.
Reciban mi abrazo fraterno,
Vicepresidenta Ejecutiva