Santiago, (@JUNJI_metropolitana). Como cada año, el receso invernal representa una valiosa oportunidad para compartir en familia y reforzar el vínculo a través del juego. En ese contexto, JUNJI Metropolitana entregó una serie de recomendaciones para promover experiencias significativas dentro del hogar, destacando que jugar no solo entretiene, también promueve el desarrollo emocional, social, cognitivo y físico en la primera infancia.
“Para las infancias, jugar es una de las principales formas de aprender, descubrir el entorno, desarrollar la creatividad y expresar emociones. Por eso, invitamos a las familias a impulsar espacios de calidad con actividades simples, en el que se utilicen materiales disponibles en el hogar y se privilegie el estímulo por sobre el uso de pantallas” recomienda, María Elena Orellana, directora regional (s) Metropolitana de JUNJI.
Respecto a ello, se promueven tres enfoques recomendados desde la Subsecretaría de Educación Parvularia, recogidos desde la Ficha para Familias “¡Jugar libremente y sin prejuicios es la mejor manera de que los niños y niñas se desarrollen!”
- Tiempo en familia: crear circuitos de movimiento con cojines, sillas o cintas adhesivas; construir refugios con sábanas y mantas; elaborar títeres con calcetines o bolsas de papel; cocinar recetas sencillas en familia; inventar historias, cantar, bailar o realizar búsquedas del tesoro dentro de la casa.
- Conexión con la naturaleza: aprovechar espacios al aire libre, cuando las condiciones climáticas lo permitan, para observar la naturaleza, recolectar hojas, regar o realizar paseos exploratorios.
- Aprendizaje lúdico: las familias pueden incentivar el juego simbólico, permitiendo que niñas y niños representen situaciones de la vida cotidiana, asuman distintos roles y desarrollen su imaginación mediante disfraces, cajas, utensilios o elementos reciclados.
Desde JUNJI Metropolitana enfatizan la importancia de respetar los intereses y ritmos de cada niña y niño, permitiéndoles elegir qué jugar sin dirigir permanentemente la actividad. En ese sentido, la observación, la escucha y el afecto de los adultos responsables son fundamentales para generar experiencias de esparcimiento y aprendizaje.