Viña del mar, (@JUNJI_valparaiso). El sonido de las risas, los pasos tímidos y las manos que buscan seguridad en un objeto de apego marcan, en estos primeros días, el ambiente en los jardines infantiles de la JUNJI. A dos semanas del inicio del año parvulario 2026, el proceso de familiarización se vive con especial dedicación, entendiendo que este es uno de los momentos más relevantes en la vida de niños y niñas y sus familias.
Este periodo no es solo una etapa de adaptación, sino un proceso educativo planificado y respetuoso de los tiempos individuales. Los equipos pedagógicos despliegan estrategias centradas en el juego, el afecto y la generación de vínculos, permitiendo que cada niño y niña explore su entorno con confianza, desarrolle seguridad emocional y comience a construir aprendizajes significativos desde sus propias experiencias.
La familiarización también se construye en conjunto con las familias. La comunicación constante, el conocimiento de las rutinas del hogar y la validación de emociones forman parte de un trabajo colaborativo que busca dar continuidad a las experiencias de los párvulos. De esta forma, el jardín infantil se transforma en una extensión acogedora del entorno familiar, favoreciendo una transición más armónica y positiva.
“Queremos contarle a toda la ciudadanía y a las familias que están en nuestros jardines infantiles que este proceso es profundamente significativo, tanto para los niños y niñas, como también para las guaguas. En nuestros jardines trabajamos con un fuerte compromiso para que cada uno y una se sienta acogido, sea respetado y seguro, porque aquí van a comenzar a desarrollar habilidades que serán fundamentales para toda su vida”, destacó la directora regional JUNJI, Alejandra Nielsen Molina.
Por su parte, la subdirectora de Calidad Educativa, Beatriz Lagos, enfatizó que “la familiarización es la base del bienestar y del aprendizaje. Cuando un niño o niña se siente contenido, puede jugar, explorar y relacionarse con otros, y es precisamente en ese proceso donde se desarrollan habilidades sociales, emocionales y cognitivas clave para su futuro”.
Tras el inicio del año parvulario, JUNJI reafirma que la asistencia constante y la permanencia en los jardines infantiles son fundamentales para consolidar estos procesos. Porque más allá del cuidado, la educación parvularia es el primer gran espacio donde niños y niñas aprenden a convivir, a descubrir el mundo y a construir las bases de una trayectoria educativa que los acompañará durante toda la vida.