Coyhaique, (@JUNJI_Aysen). Con la participación de las familias del Jardín Infantil Gabriela Mistral de Coyhaique, JUNJI Aysén desarrolló el conversatorio “Co-educadores: Integración de Saberes Familiares en la Práctica Pedagógica”, instancia organizada de manera conjunta por la Subdirección de Calidad Educativa y la Unidad de Participación Ciudadana de la institución.
La actividad, realizada el 25 de junio de 2026, buscó relevar el valor pedagógico de los saberes y tradiciones que las familias transmiten en el hogar, reconociéndolos como aprendizajes reales que los niños y niñas llevan al jardín infantil.
El hogar como primer espacio de aprendizaje
La exposición estuvo a cargo de Cintya Vargas y Cristián Mancilla, Asistentes Social, asesores de familia y comunidad de JUNJI Aysén, quienes abordaron el concepto de la coeducación y la importancia de integrar las experiencias familiares, los oficios, los juegos, las historias y las tradiciones familiares en los procesos pedagógicos del jardín infantil.
“Las familias son el primer espacio educativo de los niños y niñas. Lo que aprenden en casa, los valores que ven en sus adultos significativos, las costumbres que practican cotidianamente, sus historias, creencias, habilidades u otros, llega al jardín y enriquece nuestra práctica pedagógica. Este conversatorio nos invita precisamente a reconocer esos saberes familiares como un recurso valioso que nos permite fortalecer la alianza vinculante entre familias y equipos educativos, en favor del desarrollo integral de los párvulos”, señaló Cristián Mancilla.
Por su parte, Cintya Vargas destacó que “cuando las familias se sienten reconocidas como parte del proceso educativo, el vínculo con el jardín se fortalece y los niños y niñas perciben la coherencia y pertinencia de los aprendizajes, siendo más integral la construcción de los mismos. La coeducación nos invita a propiciar una comunicación más fluida, en la que tanto familia como Jardín Infantil, a través de vínculos construidos en la confianza, pongan a disposición sus saberes para enriquecer el proceso educativo de niños, niñas y comunidad Educativa en general.
La herencia social y cultural que las familias entregan
Los expositores profundizaron en el concepto de herencia social y cultural, incorporado profundamente en la Política Regional de Reconocimiento y Participación de las familias de JUNJI Aysén, el que propicia que las familias puedan aportar desde sus propios saberes, costumbres, experiencias y conocimientos, enriqueciendo las oportunidades de aprendizaje que se brindan a niños y niñas.
Se mencionaron ejemplos concretos de la propia región de Aysén, como niños que aprenden sobre la crianza de animales junto a sus abuelos o que conocen relatos ligados a la historia local, como las travesías en barcaza de Puerto Cristal, en Chile Chico.
También se destacaron las expresiones culturales que las familias traen consigo según su propio origen y ascendencia como la cueca chilota, presente en muchas familias de la región por la histórica migración de colonos chilotes hacia Aysén, o tradiciones de familias provenientes del norte del país u otras naciones, además de saberes prácticos transmitidos entre generaciones, como el manejo seguro de herramientas para cortar leña.
Uno de los desafíos planteados por los expositores es cómo logramos, en las comunidades educativas, aportar en la identificación de los saberes de las familias, auto reconociéndose como portadores de herencia social y cultural, la que puede estar a disposición de experiencias educativas en el Jardín Infantil, aportando al proceso educativo de sus hijos e hijas, y de otros párvulos. Este desafío nos invita a continuar trabajando en la alianza familia-establecimiento, con el fin de visibilizar y valorar ese conocimiento, como riqueza educativa.
La diversidad de saberes familiares y su rol protagónico
Como parte de la actividad, se realizó un taller de reflexión individual en modalidad virtual, que permitió recabar información sobre la herencia social y cultural que las propias familias identificaban en sus hogares.
Entre las respuestas surgieron habilidades como la pastelería, trabajo en invernaderos, cuidado de plantas, desarrollo artístico a través de la música y la pintura, trabajo en madera y creaciones con material reciclado, entre otras.
También se relevaron formas de participación no presenciales como alternativa válida frente a las dificultades de tiempo, donde el uso de cápsulas audiovisuales era considerado una buena práctica para llegar a todos quienes no pueden asistir personalmente, lo que confirma que las familias no son observadoras del proceso educativo, sino protagonistas y primeras educadoras de niños y niñas.