El Portafolio para la transformación pedagógica de la JUNJI es una herramienta digital de documentación, reflexión y socialización de prácticas educativas significativas que sitúan a la primera infancia en el centro, respetando sus derechos y promoviendo el bienestar integral.
El documento aborda la sistematización y creación colaborativa de estas experiencias por parte de los equipos educativos, destacando la importancia de la autocrítica y la autonomía para generar pertinencia territorial y un impacto positivo en la educación parvularia pública. La finalidad esencial del portafolio es impulsar una pedagogía emancipadora y humanizante, desafiando las lógicas adultocéntricas en el aula.
El portafolio surgió en 2019, cuando la JUNJI invitó a los jardines infantiles de administración directa a escribir y socializar las transformaciones de sus prácticas. Actualmente, el portafolio cuenta con 31 prácticas representativas y cuatro ediciones.
Para escoger las prácticas se sigue un proceso y criterios que han ido evolucionando a lo largo de sus ediciones. En su versión del año 2021, este proceso se fortaleció y descentralizó, involucrando activamente a las regiones. Se llevó a cabo un levantamiento de prácticas innovadoras por región y cada Subdirección de Calidad Educativa relevó dos prácticas a través de un trabajo reflexivo y territorial. Posteriormente, a nivel central, una comisión seleccionó las prácticas que se incluyeron en el portafolio.
“Esta recopilación de prácticas da cuenta de propuestas pedagógicas a lo largo de nuestro país, para conocernos y reconocernos como diversos y miembros de un todo, con propósitos comunes en torno a la Educación Parvularia y a la misión institucional de la JUNJI”, explica la vicepresidenta ejecutiva de la JUNJI, Daniela Triviño.
Dentro de los criterios que distinguen a estas prácticas pedagógicas, se distingue: el que sitúan en el centro a la niñez, se generan relaciones respetuosas intencionadas pedagógicamente, dan cuenta de una diversidad territorial, y se propician espacios de juego, participación y cuidado.
“En el portafolio se puede apreciar cómo las comunidades educativas piensan y co-crean sus ambientes para el aprendizaje; es decir, sus mediaciones e interacciones, los sentidos de lo que hacen, los espacios educativos, los recursos materiales que seleccionan, cuáles son sus fundamentos y cómo han decidido replantearse el quehacer diario”, advierte Denise Arriagada, directora del Departamento de Calidad Educativa de la JUNJI.
Lo anterior, da cuenta de la importancia de la reflexión para la transformación e innovación de las prácticas educativas. Un mecanismo que permite a las comunidades educativas re-mirar las decisiones que toman a la luz de sus contextos, transformarse en adultos sensibles y atentos a los requerimientos de niñas y niños, y así transitar hacia una nueva concepción que asegure que las prácticas pedagógicas estén centradas en la niñez y sus derechos.
La cuarta versión del Portafolio contiene una recopilación de siete denominados “diarios reflexivos”, de los jardines infantiles “Lago Encantado” y “Pichikewilli” de la región de Los Lagos; también del Centro Educativo y Cultural de Infancia (CECI) “Isidora Aguirre”, de Atacama; en la zona central en O´Higgins, aparece el Jardín Infantil Laboral “Los Altillitos”; del extremo sur, los jardines “Los Chulenguitos”, “Laguna Azur” y “Colores del Viento”, de región de Magallanes y Antártica Chilena.