En este momento estás viendo El cerebro infantil se potencia compartiendo con otros niños

El cerebro infantil se potencia compartiendo con otros niños

Viña del mar, (@JUNJI_Valparaiso). Durante los primeros cuatro años de vida, el cerebro infantil se desarrolla a una velocidad única e irrepetible, y una de las experiencias más poderosas para ese proceso es la socialización con otros niños. Jugar, reír, compartir, esperar turnos y resolver pequeños conflictos activa conexiones neuronales ligadas al lenguaje, la empatía, la regulación emocional y la seguridad afectiva. No se trata solo de jugar: se trata de aprender a vivir con otros.

Desde la neurociencia se ha demostrado que las interacciones sociales tempranas fortalecen áreas del cerebro vinculadas al desarrollo cognitivo y socioemocional. En contextos educativos como salas cuna y jardines infantiles, estas experiencias se dan de manera intencionada, acompañadas por equipos que observan, contienen y potencian el desarrollo integral de cada niño y niña.

Cuando un niño juega con otros, no solo se entretiene: está construyendo confianza, aprendiendo a expresarse y sintiéndose parte de un grupo”, señala Mafalda Carrasco, educadora de párvulos, profesional de gestión de Calidad Educativa de JUNJI Valparaíso, destacando que la adaptación al jardín infantil es también una oportunidad para que el cerebro infantil se abra al mundo desde la seguridad y el afecto. “El vínculo con pares les permite explorar con mayor seguridad y desarrollar habilidades que los acompañarán toda la vida”.

En la misma línea, la directora regional (s) de JUNJI, Beatriz Lagos Gutiérrez, enfatiza que “la educación inicial no es un espacio de espera, es un espacio de desarrollo cerebral profundo. Cada interacción, cada juego compartido, cada risa entre niños deja huella”. Agrega que asistir de forma regular al jardín infantil amplía el mundo emocional y social de niñas y niños, sin reemplazar a la familia, sino complementándola.

Por eso, durante 2026 JUNJI reforzará el llamado a fortalecer la asistencia a salas cuna y jardines infantiles, entendiendo que la presencia constante permite sostener vínculos, rutinas y experiencias de socialización claves para el desarrollo saludable. La infancia necesita continuidad, tiempo y encuentros reales con otros niños.

Porque la primera infancia no se repite. Y cuando niñas y niños juegan juntos, su cerebro crece, se conecta y se fortalece para toda la vida.

Comparte este contenido